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Buenas intenciones

 

Este viernes pasado, la Administradora provisional única ha escrito unas lineas al correo corporativo de todos los trabajadores dándoles suenhorabuena por el magnífico trabajo que estáis realizando en unos tiempos tan complicados y difíciles

 

Desde USO nos sumamos a la enhorabuena de doña Mateo, por supuesto, pero no sin afirmar que el movimiento se demuestra andando. Y por ello, y a riesgo de sufrir incomprensión de la dirección y la burla de otros sindicatos (“si solo es una gripe”), como ocurrió en febrero y a primeros de marzo del año pasado, cuando USO solicitó que las reuniones se celebrasen por videoconferencia (amén de otras medidas que solo se pusieron en marcha después del decreto del gobierno), queremos pedir formalmente que la dirección de la Corporación haga un pequeño esfuerzo para demostrar ese agradecimiento.

 

VACUNA PARA LOS TRABAJADORES PRESENCIALES

 

USO pide que todos los trabajadores que están trabajando presencialmente sean vacunados lo antes posible. Ese será el mejor de los agradecimientos.

 

En su correo la Administradora provisional única dice que “Somos servicio público y vosotros cumplís con él de forma excelente”, pero veremos durante cuando tiempo al ritmo que llevan los contagios de estos días. Para seguir manteniéndolo y poder garantizarlo, desde USO estamos convencidos de que es imprescindible dar un paso más y vacunar a todos los trabajadores de primera línea en cuanto sea posible y, para ello, hay que estar preparados desde ya.

 

A todos, pero empezando por los compañeros de los servicios médicos, personal técnico de estudios y de controles, y otros muchos que acuden a diario a su puesto sin posibilidad de trabajar en remoto, reporteros e informadores que salen a las calles, los que están en los centros, etc, etc. Es vital e imprescindible que les sea administrada la vacuna con urgencia.

 

Cuidar a los trabajadores equivale a cuidar el futuro de la Corporación

 

 

 

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2020, un año de pérdidas por reconstruir

 

El secretario general de USO, Joaquín Pérez, reflexiona sobre este 2020 atípico que nos deja muchas pérdidas y un gran trabajo por delante para reconstruir entre todos.

El año 2020 termina en nuestro país con 3,9 millones de desempleados, 600.000 más que a principios de año. 750.000 personas en situación de ERTE, más otros 360.000 demandantes sin empleo, con una precariedad anclada que parece asumirse y miles de empresas cerradas o con la persiana a media altura.

 

Comemos el turrón con una incertidumbre económica y laboral generalizada, con preocupantes datos de pobreza y exclusión, una desafección hacia la clase política y con las esperanzas puestas en la efectividad de la vacuna y los fondos europeos de recuperación. Todo ello en un contexto de transformación digital del que partíamos ya en desventaja.

 

2020 ha sido un año, sobre todo, poco humano. De pérdidas; con nuestros seres queridos a distancia; de consecuencias psicológicas; de fallos en la atención a nuestros mayores; de una juventud encerrada entre dos crisis; de demasiada gente cruelmente amortizada laboralmente.

 

Datos pésimos, y aún nos queda por saber la verdadera magnitud de la pandemia y su evolución en los próximos meses. Con medidas, pero sin hacer los deberes, una vez más.

 

Futuro de la UE y del modelo de globalización

 

La situación que hemos vivido este 2020 se ha comparado con la situación en Europa tras la II Guerra Mundial. Pero esta vez sin un Plan Marshall con fondos de fuera. Nos lo tenemos que montar nosotros.

 

Estamos ante un momento histórico que marcará el futuro de la propia UE y de los países que la integran. Del inicio de todo o de nada en el proyecto europeo tras el Brexit. De una Europa de mínimos o que aspire a ser pionera de progreso y sostenibilidad.

 

El covid-19 ha puesto de relieve la necesidad de revisar el modelo de globalización, para que sea válido para todos los ciudadanos y no sólo a una parte. Para que sea justo y solidario. Las políticas frente a los desafíos globales, tanto en términos económicos, sanitarios, climáticos, y comerciales, ya no se pueden dar desde los propios países. De la ambición y capacidad internacional -y en especial de la UE- para afrontar humanamente con valentía esos profundos cambios, dependerá sin duda la calidad de vida de los próximos años.

 

Necesitamos un rumbo claro, realista y viable

 

Pero para ello, en nuestro país, primero tenemos que tener claro el rumbo, y que este sea realista y viable. De populismos ya estamos servidos.

 

Es imprescindible y exigible una política de responsabilidad, rebajar la crispación y tomar el camino del esfuerzo por entenderse en los temas principales, en los cimientos sobre los que estamos obligados a construir el futuro para todos.

 

Es el momento de pensar en la gente. De otro modo sólo podemos aspirar a ir dando manos de pintura dependiendo del color del Gobierno que toque. Es hora de debatir, de analizar y proponer; de salir de la burbuja y del show en el que se ha convertido gran parte de la actividad parlamentaria. De reconstruir entre -y no frente- aquellos que la sociedad ha querido que nos representen.

 

Sin esa mínima estructura firme, de políticas a largo plazo, en forma de acuerdos básicos sobre economía, fiscalidad, lucha contra la desigualdad, educación, pensiones, protección social, innovación, infraestructuras, sostenibilidad y clima, democratización del sindicalismo, etc., difícilmente podemos incidir en la política internacional, cambiar, avanzar. Con voluntad, hay esperanza.

 

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La extinción de la especie

 

Mientras en el Teatro Real se realizan las mejores Óperas y para ello disponen de un magnífico equipo de sastres y modistas, decoradores, carpinteros, pintores, personal de producción y técnicos (más de 140 personas) amén de su Orquesta y su Coro, (suman hasta mas de 300), nos encontramos que el vestuario en la Corporación RTVE es inexistente, la imagen personal (peluquería, maquillaje, estilismo, caracterización) están al borde del colapso. Por no hablar de luminotecnia, donde se jubilarán cerca de un 30% de la plantilla, y  de los iluminadores, que no dan abasto mientras se van por la puerta grande casi el 50% de los mismos.  

 

Construcción de decorados ha desaparecido pese a disponer de estupendos talleres y el diseño gráfico, cada día más importante no solo en programas e informativos sino también en la Web, no saca nuevas plazas.

El despropósito avanza sin piedad. Una nefasta administradora única, una dirección de Recursos Humanos saliente que ha sido una pandemia y un recién nombrado director de los mismos que se enfrenta a una situación donde se externaliza absolutamente todo lo posible.

 

¿Quién se acuerda del Plan de la SEPI del 27 de Febrero de 2006 (“Un Nuevo Modelo para RTVE”)?  Nadie. Pintando la mona 14 años.

Tampoco nadie se acordará de Roures (Mediapro) que fagocitaba 115 millones de euros anuales de la Corporación, para poder disponer ahora de 50 unidades móviles de ultimísima generación mientras en la Corporación RTVE, las que en su día servían para hacer producción propia languidecen en un hangar.

Este es el panorama.

 

 

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la sangría que no cesa

 

La Corporación RTVE no debe de basar sus decisiones de programación exclusivamente en los índices de audiencia. Como medio público de comunicación estamos obligados a facilitar otro tipo de contenidos diferenciado del que ofrecen las empresas que viven de la publicidad. Esa fue la justificación para quitarnos los ingresos que generábamos por emitir publicidad.

La Ley 17/2006 de la Radio y la Televisión de titularidad estatal establece que el objetivo de la misma es dotarnos de un régimen jurídico que garantice su independencia, neutralidad y objetividad y que establezca estructuras organizativas y un modelo de financiación que nos permita cumplir nuestra tarea de servicio público con eficacia, calidad y reconocimiento público.

Esta Ley también confirma el carácter de servicio público de la Corporación, con el objetivo de conciliar la rentabilidad social que debe inspirar su actividad, con la necesidad de dirigirse a la más amplia audiencia en su programación, atendiendo asimismo a fines sociales, educativos e integradores

En un año especialmente complicado por el Covid-19, donde los ciudadanos han demando abundante información y análisis de la situación, donde cada Comunidad ha adoptado decisiones diferentes y donde es imprescindible saber qué se puede hacer y qué no, en cada una de ellas. En una situación como esta, la Corporación no cumple con la Ley. Es evidente que la ciudadanía busca la información en otras cadenas y emisoras de radio.

La pregunta que se deberían estar haciendo nuestros máximos responsables es ¿Por qué? Y parece que o la respuesta no les importa o no tienen ni idea de cómo revertir esta situación o, por lo menos, parar esta sangría constante de audiencias.

La ciudadanía quiere justo lo contrario de lo que estamos ofreciendo. Quieren menos sectarismo, menos apología y más rigor, objetividad, neutralidad e independencia de los poderes públicos.

Lamentable son una vez más los indices de audiencias de TVE, que sólo alcanzan el 9’2% en el mes de Noviembre consolidando así el descenso en la elección de los espectadores.

Lamentable es el dato que hemos conocido hoy del EGM en su segunda ola del año para Radio Nacional de España. 970.000 oyentes con una caída de 245.000 respecto de la primera ola y un 20’2% de perdida. 

Que no debamos depender de las audiencias no significa que podamos prescindir de ellas totalmente porque son un indicativo básico de nuestro Servicio Público. ¿De qué sirve un servicio público si no tiene público? Datos todos ellos preocupantes y que nos ponen al límite de ser significativos, necesarios y relevantes para la ciudadanía. 

RTVE debe de recuperar la confianza de los ciudadanos 

y esta Dirección no está cualificada para ello.

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25N DIA INTERNACIONAL PARA LA ELIMINACIÓN DE LA VIOLENCIA DE GENERO

41 mujeres han sido asesinadas entre el 1 de enero y el 17 de noviembre de 2020 en crímenes catalogados como violencia de género. Desde 2003, cuando comenzaron a contabilizarse estos crímenes de forma individualizada, 1.073 mujeres han sido asesinadas. En 2013, se amplió la categoría de violencia de géneroa los menores que eran asesinados junto a sus madres o para hacerle daño a estas. 37 menores han muerto a manos de sus propios padres o de hombres relacionados con sus madres desde ese año.

Los Juzgados de Violencia sobre la Mujer no han hecho más que crecer en los últimos años. Desde 2009 hasta 2013 se observó una tendencia a la baja y ese año marcó el suelo: 124.893 denuncias. Después, comenzaron a subir levemente hasta 2017, cuando comenzaron a subir a tenor de unas 13.000 al año.

Las denuncias se habían estabilizado durante tres años en el máximo, acercándose a las 170.000 tanto en 2017 como en 2018 y 2019. El año pasado supuso un triste récord: 168.057 denuncias. Este año, entre enero y junio se han contabilizado 70.761.

“Los tres meses de confinamiento han tenido un efecto distorsionador de las cifras. Las mujeres que viven con sus agresores han estado a su merced en todos los sentidos y no han podido acudir a denunciar, a pesar de que precisamente han subido todas las estadísticas en esos meses, advierte Dulce María Moreno, secretaria de Formación Sindical e Igualdad de USO.

 

“La mascarilla, que tanto nos protege frente al coronavirus, es también la mordaza que hace callar a muchas mujeres. Es el símbolo de la pandemia de puertas para afuera, pero impone el silencio cuando las víctimas se la quitan al llegar a casa”, explica Moreno. “Es necesario quitarse otra máscara, la del miedo, más invisible que la de tela, para alzar la voz. Un mensaje no solo para las víctimas, sino para todos los que saben o sospechan que se está ejerciendo la violencia sobre una mujer”, matiza.

 

Denunciar es prevenir. La mascarilla protege, no ahoga.

Que la pandemia no te silencie, que la pandemia no nos silencie.