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ONDA CORTA, UN ESFUERZO DE RTVE PARA INFORMAR A LOS UCRANIANOS

Ahora va a resultar que un activo desechado y menospreciado por RTVE desde hace años puede ser vital para ayudar a mantener informados a los ucranianos. Hablamos de las emisiones de radio en onda corta. Esa modalidad de radio que se consideró obsoleta con la llegada de las nuevas tecnologías y que RTVE clausuró en 2014 cerrando todos los centros de emisión, aunque dos meses más tarde se tuviera que reabrir el centro emisor de Noblejas.

Pues resulta que el señor Vladimir Putin ha vuelto a revitalizar, y poner en valor, ese primitivo sistema de comunicación tras su operación de silenciar la TV e Internet como estrategia de desinformación en su invasión de Ucrania.

Para plantar cara a ese desierto informativo solo se puede recurrir a tecnologías analógicas (no ‘hakeables’) como la onda corta y en ese sentido se está moviendo la BBC (que ya emite para Ucrania) porque, con su amplia experiencia e inteligencia para la geopolítica internacional, nunca renunció a un sistema que les ayudó a derrotar a los nazis en la II Guerra Mundial.  Si ellos no lo han dejado para poder llegar sin barreras a los más recónditos rincones de su imperio (conocido bajo el eufemismo de Mancomunidad de Naciones de la Commonwealth) por algo será… Por contra, nosotros hemos ido renunciando a ese tejido cultural que nos une con los cinco continentes a través de una lengua hablada por 700 millones de ciudadanos de todo el mundo.

Por eso hemos propuesto al presidente José Manuel Pérez Tornero que RTVE refuerce la escasa emisión actual en onda corta. En un inicio con contenidos específicos para los ciudadanos de Ucrania y de Rusia, con información independiente y veraz de lo que está ocurriendo y que Putin quiere ocultar. Y para ello también es necesario contar con compañeros que hablen ruso y ucraniano en Radio Exterior de España.

Y el presidente Pérez Tornero nos ha dicho que sí. USO quiere conocer cómo va sustanciar esta iniciativa que, a todas luces, parece vital para contribuir al esfuerzo de guerra de los ciudadanos de Ucrania y en la defensa de los derechos fundamentales de la humanidad. No olvidemos que eso es lo que está en juego.

Más allá de ayudas económicas, de programas de recaudación, de banderas en las emisiones, especiales informativos y otros mecanismos de testimoniales, que están muy bien y ayudan a concienciar, RTVE tiene ahora la histórica oportunidad de demostrar que su ADN es la información y la comunicación. Y no puede dejar pasar la ocasión de alinearse con los derechos civiles en un momento en el que la democracia se tambalea y sufre fisuras por el ataque de populismos, autocracias y nacionalismos trasnochados propios de ideologías de siglos pasados y que en el XX nos llevaron a dos guerras mundiales con muchos millones de muertes como lamentable balance final.

UNA CADENA DE ERRORES HISTÓRICOS EN RTVE

Lejos queda octubre de 2014 cuando el exdirector General Enrique Alejo, y el Director Económico Juan Guía, decretaron el cierre del Centro Emisor de Noblejas. Tuvieron que ser los ciudadanos damnificados (flotas pesqueras españolas, oyentes habituales que se quedaron sin poder escuchar las noticias por la radio) quienes salieran en su rescate instando al presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijoo, a que presionara al Gobierno que acabó reconociendo su error, ordenando a RTVE reanudar las emisiones de onda corta. Hasta el punto de que en 2015, el expresidente de CRTVE, José Antonio Sánchez, presentara la onda corta como uno de los cinco pilares de RTVE. No obstante, el daño ya estaba hecho. La reapertura de las instalaciones de Noblejas en diciembre de 2014 fue traumática. En primer lugar, por sacar de ellas durante su cierre al necesario personal técnico y de seguridad, y en segundo lugar por el expolio causado por los chatarreros enviados por la propia RTVE que casi desmantelan por completo la instalación.

Aún así, se emite una programación mínima y residual. Hasta 2014 RTVE emitía 50.400 horas al año en onda corta. Una programación que llegaba a 24 zonas geográficas gracias a los repetidores de 3 centros emisores ubicados en tres continentes distintos. A partir de diciembre de 2014, se pasó a emitir, con un solo centro emisor, 7.488 horas dirigidas para 4 zonas geográficas.

Tampoco ha habido inversiones desde 2014. Los actuales equipos transmisores tienen más de 20 años de servicio y se encuentran obsoletos, desactualizados y al límite de su vida útil. Únicamente quedan 4 transmisores funcionando porque los otros fueron reciclados (extraídos todos los componentes principales) para mantenimiento de los que aún funcionan.

Así que, por culpa de una guerra, ha llegado la hora de poner en marcha un plan de inversiones plurianual que actualice y haga fiable, eficaz y eficiente el centro emisor de onda corta de Noblejas. Es la mejor ayuda que RTVE puede prestar a las víctimas, a los que sufren las injusticias, a los que mueren por defender la democracia. Porque la onda corta es el único medio que traspasa todas las fronteras sin que puedan controlar y censurar sus contenidos ningún gobierno ni ejército. Y de paso se corrige una cadena de errores históricos de la que debemos aprender que para ser un auténtico servicio público. Hay que planificar lo que es esencial para servir a nuestros ciudadanos. Y que por mucho que avance la tecnología, siempre habrá infraestructuras aparentemente superadas que son básicas porque pueden salvar vidas en tiempos difíciles.

Señor presidente, estamos a la espera de conocer los mecanismos de ejecución que ha previsto para cumplir su compromiso. Una iniciativa que marcará la historia de su gestión y que podrá recordar con orgullo y satisfacción del deber cumplido cuando todo haya pasado.

 

 

 

 

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