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Una "reflexión" con estilo

 

Bajo el epígrafe "una reflexión" se está produciendo un intenso y profundo debate en el correo interno de i-News, sobre la eficacia o ineficacia del nuevo diseño de los rótulos que emplean en los informativos. Un buen número de compañeros de los Servicios Informativos con experiencia y amplio recorrido en la empresa se están quejando de que el tamaño y el movimiento de esos rótulos afectan gravemente a la calidad de las informaciones porque ocultan o quitan potencia a las imágenes de las noticias. Y citan un largo ejemplo de casos y de razonamientos muy a tener en cuenta.

El problema, por supuesto, no es de la técnica. Sus diseñadores siguieron, con más o menos fortuna, la línea de lo que están haciendo otras cadenas. Se llama estilo INTERNET: rótulos impactantes, mucho movimiento, mucho colorido semitransparente y mucha información que cambia con rapidez, a veces sin tiempo para leer o procesar. Se trata de que el telespectador se sienta como si estuviera delante de la pantalla de su ordenador, con sus múltiples ventanas y opciones de contenido en el que todo se puede personalizar; desde el tamaño del texto a la presentación del vídeo... Algo que evidentemente escapa de las posibilidades de la señal de TV por muy digital que sea.

Obviamente todo esto se encuadra dentro de un experimento con los espectadores a nivel mundial. Es la forma en la que se articula la competencia por la audiencia. Un ensayo que todavía está en pañales y al que le falta tiempo hasta conocer el resultado y las consecuencias sobre el espectador. 

La televisión generalista actual lucha contra la creciente competencia de smartphones, tabletas, portátiles y toda una fauna de diversas pantallas. Y lo hace con la intención de conservar el dominio del que disfrutó desde su invención a mediados del siglo XX, hasta la llegada de Internet. Es la lucha por la supervivencia en medio de la globalización que impulsa la economía de mercado que rige los destinos de la humanidad. En definitiva, es el trabajo de la evolución en estado puro...  

Ya pasó cuando la tv desplazó a la radio. O el cine sonoro al cine mudo. En la misma situación están los libros y la prensa escrita. Nadie, ni la RTVE, está exento del "o te adaptas, o te extingues".   

Pero no vamos a irnos por las ramas con un debate que estará vivo por mucho tiempo. USO simplemente se hace eco del conflicto que está creando malestar, inquietud y estresa a los compañeros que elaboran los contenidos audiovisuales. Queda de manifiesto que hay una falta de conexión entre quienes diseñan la parte gráfica y quienes la tienen que utilizar. Y esta vez la descoordinación ha generado una discrepancia de opiniones.

El tema no es baladí, ni de esos en los que se puede opinar a la ligera, o acudir a la consulta de los "expertos". 

CADA VEZ, PEORES AUDIENCIAS

Aquí viene como anillo al dedo el tema de las audiencias de la RTVE, que no dejan de menguar. Que los espectadores huyan de TVE no tiene una respuesta simplista, como algunos pretenden hacernos creer. Se trata de un problema poliédrico y multifactorial, de muy compleja génesis. 

De entrada, hay una explicación estructural: la amplia oferta de contenidos en las plataformas digitales. Una nueva forma de consumir televisión que todavía está tomando forma, y aún no sabemos hasta dónde llegará. Luego están las causas técnicas y sociales como el tipo de pantalla utilizado, el lugar de consumo, el tiempo invertido, la disposición a la atención o la ansiedad por la navegación multicontenido, etc... En este campo no podemos competir con las grandes empresas digitales porque ellas están financiando los departamentos de neurociencia de prestigiosas universidades para encontrar el modelo más conveniente para su negocio. 

En cambio, Los generalistas buscamos aquellos que creemos más adecuados para un espectro muy amplio de audiencia, una audiencia que cada vez está más fragmentada por la tendencia al identitarismo (edad, género, sexo, ideología, procedencia social, lengua materna, nivel intelectual, económico, etc..). 

Y en otro punto estarían las preferencias formales del consumidor de contenidos (colores, luminosidad, disposición a leer rótulos, preferencia por efectos de edición de las imágenes, soluciones de continuidad entre contenidos, efectos sonoros y músicas, aspecto físico de los presentadores, vestuario, etc). Cada espectador es un mundo y, como para gustos están los colores, no es factible acertar en un porcentaje absoluto. De ahí la fragmentación y la variedad en las ofertas con tendencia a la búsqueda de un nicho propio. Habría que tener en cuenta eso de que quien mucho abarca, poco aprieta.

Es aquí donde entraría el debate sobre los nuevos rótulos que emplean los informativos de CRTVE. En los comentarios de i-News los periodistas y reporteros gráficos se quejan de que  en la emisión las imágenes están siendo tapadas por esos rótulos y que por ello pierden fuerza los montajes. Quizá es necesario plantearse si el efecto se asemeja a si estuvieran siendo censuradas o manipuladas. Si hay un esfuerzo en el montaje por escoger los planos más expresivos y coherentes con la información, parece del todo inadecuado que queden desnaturalizados por las hipertrofiadas sobreimpresiones de los “letreros”. Es tan real como confuso para el espectador que se oculten gran parte de los planos con letras a todo el ancho de pantalla. Un efecto que podría estar molestando al espectador y ser una de las muchas causas por las que, por goteo, se pierde la audiencia.

¿ESTÉTICA O AUTENTICIDAD?

No se debería copiar o hacer seguidismo a otras cadenas que están experimentando en este campo. En USO pensamos que resulta más útil conservar una IDENTIDAD, con mayúsculas, de auténtico Servicio Público y aunar y coordinar el criterio de unos y otros profesionales a la hora de diseñar los grafismos de los rótulos. Escuchémosles, señores de la dirección.

No hablamos de una vuelta atrás, o la adopción de medidas inmovilistas. La realidad aumentada y otras nuevas tecnologías han venido para quedarse y son un gran avance. Pero hay que hacer las cosas con profesionalidad y en beneficio del espectador. Y de eso saben bastante esos compañeros que durante tantos años han estado fabricando los contenidos que eran devorados por esas masas que ahora parecen abandonarnos. El mecanismo de ensayo-error ha sido, y sigue siendo un importantísimo motor de la vida, de la ciencia. Y la inteligencia dicta que si algo no funciona lo mejor es parar, preguntar, consultar, pensar y volver a intentarlo de otra forma.

Para USO este tema tiene una gran importancia. Primero porque busca lo mejor de nuestro genuino Servicio Público al espectador. Y en segundo lugar porque solucionaría el malestar de un colectivo de profesionales que sienten la insatisfacción de no poder llevar a cabo un trabajo bien hecho. Ha quedado patente que lo estético no siempre está en consonancia con lo que se quiere o se debe contar. RTVE no debe verse secuestrada por la tiranía de una moda estética.

 

 

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