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CASTA DE TRABAJADORES CONTAGIABLES EN TVE

 

Era un secreto a voces que el Covid ha campado a sus anchas por las instalaciones de la Corporación a lo largo de toda la pandemia. La incompetencia ha sido tal porque en innumerables ocasiones se ha dado la espalda a los protocolos. 

Todo empezó con la anterior administradora única y su negación de la pandemia y el rechazo a la entrega de EPIS (mascarillas, gel hidroalcohólico, etc) que finalmente resultaron tan necesarios como obligatorias. Luego vino el reparto, lotería y amiguismo de por medio, de bajas por ser personal de riesgo (mayores de 60 o con patologías delicadas) que algunos realmente afectados tuvieron que mendigar.

 

La rifa se volvió a repetir con el teletrabajo en puestos que requieren fundamentalmente presencia en sede. Unos sí, otros no, otros a medias y algunos a veces, muchos con obligatoriedad de hacer días presenciales y otros sin hacer acto de presencia por la casa en año y medio. Ha habido escandalosas ocultaciones de contagios que de haberse hecho públicos hubieran obligado a poner en cuarentena a plantas enteras de Informativos en Torrespaña. Fue un goteo constante. Muchos compañeros miraban hacia otro lado porque aplicar el protocolo a rajatabla hubiera llevado los telediarios a negro. 

 

Hubo quien tuvo que amenazar para que se aplicara la exigible cuarentena de 10 días. Pero si nadie decía nada mejor para sus responsables porque no tenían que molestarse en cambiar turnos, o salir de los despachos para arrimar el hombro y apañar la situación.

 

CAOS CON “C” DE COVID

 

Se obligó a venir a trabajar a los/las consortes de compañeros infectados, agradeciéndoles guardaran un “prudente” silencio para ahorrarse la preceptiva cuarentena, poniendo en riesgo la salud de todo el colectivo.

 

Se conoció que el virus se transmitía por aerosoles, como el humo del tabaco. Pero dio igual porque nadie redobló la vigilancia y prohibió fumar en los recintos. Ceniceros improvisados y humo circulando por las escaleras de emergencia convertidas en amenazadoras chimeneas de transmisión sin que nadie tome medidas. ¿De que sirve la actual dirección de prevención?

 

Así nació, y se extendió el rumor de "los prescindibles". Una casta de trabajadores que debían asumir el riesgo de venir a trabajar a las dependencias donde horas antes se habían dado casos positivos sin haber sido sometidas a la exigible desinfección. 

 

Pasaron los meses, las cepas, las mutaciones y llegaron las vacunas. Y llegó la Delta y la dirección se vio obligada a reconocer en un comunicado (28 de julio de 2021), que la quinta ola se estaba cebando en RTVE y que había que mantener las medidas estrictas.

 

Pues bien, el viernes de ese mismo fin de semana un compañero del turno de noche del Canal 24 horas, vino a trabajar porque los médicos de su ambulatorio de cercanía le habían diagnosticado vía telefónica un catarro sin otros síntomas que moqueo nasal. Y lo hizo mientras en la redacción todavía estaba el personal en turno ordinario de telediarios, porque NUNCA en toda la pandemia se ejecutó la medida preventiva de evitar que coincidieran en en la redacción los diferentes turnos. Con el paso de las horas se puso peor. Le dijeron que se fuera a casa pero apuró para terminar el turno y no perjudicar al equipo. En mala hora porque el sábado por la tarde, al notarse peor, fue a urgencias y dio positivo. Y ahora empieza la odisea y el caos con “C” de Covid.

 

¿SE EVITAN CUARENTENAS PONIENDO EN RIESGO A TODOS?

 

Los compañeros afectados por el contacto estrecho en la redacción y en el control de realización llamaron a sus jefes que, contrariamente a lo establecido les obligaron a venir a trabajar. Así que, por responsabilidad hacia el resto del colectivo, se pusieron en contacto con el gabinete médico que de entrada también se cerró en banda y los sometió a un antipático y desagradable interrogatorio con el fin de justificar su negativa a ponerlos en cuarentena. 

 

Tuvieron que dar pelos y señales de su vida laboral tales como que el afectado tenía que quitarse la mascarilla porque la congestión no le permitía respirar, o que en determinados momentos (como siempre habían hecho) compartieron golosinas, chuches y el pica-pica propio de un turno de noche. ¿Incumplimiento de protocolo? Pues como el que desde el inicio de la pandemia hace ese gran número de ¿compañeros? que van dejando mascarillas, botellas usadas, trapos de manos, vasos de café, cucharillas, cubiertos, alimentos a medio consumir y hasta chicles masticados por las mesas de la reda cción y de locución. Tal cual. No vamos a señalar, pero esa es la auténtica realidad, la que todos conocemos pero de la que nadie habla en público. Y de la que los responsables de la empresa PASAN.

 

Al final una ATS hizo el rastreo a instancias de la coordinadora de realización y llamó solamente a tres de los componentes del turno para confirmarles que estaban de cuarentena, que no debían volver al trabajo en 10 días y que tendrían que pedir la baja en la SS, donde tendrían que hacerse una PCR antes de reincorporarse.

 

En el turno hay 4 compañeros de realización, hasta ahí correcto. Pero siguiendo la línea oscurantista habitual no se avisó-rastreó a los compañeros que compartieron habitáculo (2 de sonido, 2 mezcladores y 2 de control de cámaras). Ni a los 2 presentadores que compartieron jornada en el estudio. Ni a la editora, con la que hablaron e intercambiaron papeles. 

 

Sí fue puesto en cuarentena uno de los redactores que ese mismo sábado alertó vía e-mail a la directora del Canal 24, Cristina Ónega, instándola a activar el protocolo de desinfección, tarea que no ordenó se llevara a cabo. Tampoco alertó al resto de la redacción ni a su editora.

 

¿IGNORANCIA? ¿INCOMPETENCIA? ¿O ALGO PEOR?

 

Siguiendo esa línea de oscura irregularidad, un responsable de otro área mandó a su casa ese sábado y domingo a uno (sólo a uno, de dos) de sus trabajadores que había estado hablando con los afectados. Y se responsabilizó de justificarle esas horas. Pero aquí nos encontramos con que la realidad es una y la dirección de recursos humanos tiene la suya propia. La reciente decisión de no permitir a los distintos responsables justificar las ausencias de los trabajadores que no tienen carga de trabajo, es una de sus decisiones arbitrarias. Una más.

 

He aquí una pequeña muestra del caos reinante con el Covid en RTVE. Este relato es todo un traje de ignorancia e incompetencia, hasta de falta de humanidad y sentido común. Y de que existen castas en la Corporación, al estilo Indú. A unos se les conceden medidas. A otros se les informa. A una minoría se les atiende solo si protestan e insisten. Y a otros, nada de nada. Y luego hablan de derechos, de equidad, de democracia y de justicia social... Desde hace tiempo hay en RTVE gente dispuesta a hablar y a denunciar. Pero ¿hay alguien interesado en escuchar y tomar nota? Ya es triste que hayan pasado cerca de dos años y tenga que ser USO el que una vez más tenga que poner esta historia en conocimiento de todos. Así nos va...