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GAZAPOS, DESCUIDOS, ERRORES Y OTRAS METEDURAS DE PATA

Hemos estado en silencio porque cuando hay que hablar decimos verdades como puños. Hablamos cuando hay que hablar y en defensa del interés del Servicio Público que no discrimina.

 

En plena caída de audiencias y descrédito entre la opinión pública, no pasa día en el que RTVE ocupe espacio y protagonismo en los informativos de los demás (y ya no digamos las 'redes sociales') con críticas a sucesos por supuesta mala praxis periodística y falta de profesionalidad. Aunque no estamos totalmente inmunizados contra el Covid, entre el personal responsable de la gestión de los contenidos de RTVE si parece haberse desarrollado una innegable capacidad de blindaje ante las críticas por los constantes gazapos, errores y otras meteduras de pata que más frecuentemente de lo aceptable y exigible aparecen en las pantallas de nuestras emisiones.

 

Lo de los rótulos es ya un sello de marca.  Y por dar una referencia muy reciente, ayer mismo emitimos por La1 la final del Torneo de tenis Conde Godó entre Rafa Nadal y Stéfanos Tsitsipas, que ganó el español en tres sets (3) en un partido vibrante. En el TD2 emitimos en los titulares:

Los errores sintácticos, de léxico, ortográficos y tipográficos son tan numerosos que ya ni llaman la atención. Tanto que hasta pueden permanecer durante días sin que nadie los corrija. Solo hace falta darse un garbeo por el TELETEXTO para darse cuenta del abandono al que está sometido un Servicio Público en el que se anuncian páginas y noticias que no existen y se ofrecen secciones cuyo contenido, como el Guadiana, aparece unos días y desaparece otros.

 

Los mecanismos de supervisión no existen. Como si se trabajara de mala gana sin repasar varias veces un producto que debería pasar exhaustivamente los filtros de varios controles de calidad. Es evidente que algo no funciona. Y no es problema de “los curritos” porque el producto está ahí. En mejor o peor estado, pero está y se emite. Luego el problema es el de los supervisores y responsables incapaces o incompetentes para filtrar los comprensibles errores que se producen en una cadena movida por seres humanos y no por robots. 

 

Todo ello es consecuencias de un deterioro paulatino en la cualificación y nombramiento de cargos en esos puestos de responsabilidad. El amiguismo ha ido haciendo mella en la renovación de una plantilla envejecida en la que no existe la carrera profesional ni el escalafón de méritos, sino que se ha movido impulsada por el nepotismo, el peloteo, el compadreo y el sectarismo ideológico de los partidos-sindicatos turnantes.

  

A NEGRO

 

El colmo de los despropósitos se produjo la semana pasada cuando el TD1 y el TD2 se fueron a negro porque alguien descargó los minutados del sistema mientras se estaba en emisión.

 

Por ello los responsables de Realización han emitido un comunicado a todos sus integrantes advirtiendo sobre el suceso e insistiendo en que se tenga mucho cuidado y atención mientras se trabaja en el sistema i-News.

 

Esto es como lo de las balas que pasaron por los rayos-X de Correos y llegaron a manos de los políticos. Se puede ser bienintencionado y pensar que se trata de un error (grave, muy grave) pero al fin y al cabo un error salido del descuido de uno o varios trabajadores que (posiblemente y son el eslabón más débil) acabarán siendo sancionados y depurados por falta grave para evitar que las responsabilidades "in vigilando" acaben afectando a los escalones superiores de la cadena de mando.

 

En RTVE no pasará nada de eso (ni lo estamos pidiendo desde USO) porque pese a tratarse de un sistema informático en el que todo queda registrado, llevarse por delante al último de la fila podría acarrear una larga lista de acciones legales hasta llegar a quien no ha creado un mecanismo de filtros que impidan que errores de ese tipo puedan llevar a negro la emisión de un informativo.

 

Informativo en el que han puesto su esfuerzo y profesionalidad cientos de compañeros. La consecuencia es que al barrer la basura debajo de la alfombra el responsable del error no aprende, nadie se da por aludido y al final en vez de haber aprendido, se da un paso atrás hasta el siguiente error que será aún peor.

  

Por ejemplo en plena era de teletrabajo podría darse que un compañero estuviese trabajando en el minutado desde casa y en un descuido su niño metiera la manita en el teclado (sin intención y por auténtica travesura) descargando el minutado, borrando un ID o desconectando el AUTOCUE del presentador. El clavo de la herradura del caballo del general en la batalla. A la mismísima NASA le pasó con el Challenger y tuvieron que gastarse centenares de millones de dólares para modificar protocolos de seguridad.

 

LA DELGADA LÍNEA ROJA

 

En USO descartamos la otra posibilidad. Que se trate de un boicót o una broma pesada de alguna mente irresponsable. Porque de ser así la cosa sería peor de lo que pensamos.

 

Todo esto viene como muestra de lo que está pasando en la RTVE tras el paso de una presidencia interina, durante la que toda la estructura se ha ido deteriorando desde las entrañas hacia afuera y desde el tejado a los cimientos.

 

A CRTVE le  hace falta una regeneración a fondo a todos los niveles. Esa es la moraleja de todo lo que os acabamos de contar. Una regeneración de ánimo y de objetivos que supone el gran reto del nuevo Consejo de Administración. El Covid ha servido para poner al descubierto que el mundo actual está sujeto a las crisis cíclicas y periódicas sean del motivo que sean. Y que la humanidad no podrá subsistir si no está preparada y adaptada a los permanentes cambios evolutivos. Si no se afronta que en las pantallas de RTVE no puede haber errores de bulto, groseros y de evidente descuido, difícilmente podemos asumir que estamos preparados para prestar el Servicio Público que exige nuestra propia existencia. Y de ahí al caos, una vez superada la delgada línea roja, solo hay un puñado de telediarios.

 

Se trata de mantener la dignidad y para eso hay que poner a cada uno en su sitio en función de su valía y no de su deriva ideológica o de amistad. Lo contrario es el vergonzoso espectáculo que están ofreciendo determinadas fuerzas sindicales, con reconocida filiación político-ideológica, profiriéndose insultos y graves acusaciones que minan las bases del sindicalismo por intentar reconducir los contenidos de los informativos en función del interés electoral de sus grupos.

 

Pretender convertir RTVE en una pieza más de la máquina de propaganda electoral de uno y otro lado solo contribuirá a seguir en la línea de descredito y huida de las audiencias en la que nos han sumido la nefasta gestión de sucesivas direcciones puestas a dedo por quienes solo buscan la defensa de intereses particulares.