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IMPEACHMENT a RTVE

 

Mientras el poder legislativo estadounidense avanza en su segundo juicio político al expresidente Donal Trump, el pueblo español ya ha emitido su sentencia condenatoria a RTVE a través de su más legítima herramienta de poder democrático: las audiencias.

El hecho de que en enero de 2021 la media haya descendido por debajo del 10% demuestra que los españoles ya no creen que RTVE sea un medio de comunicación de referencia. Una auténtica condena a muerte diferida. Solo hay que unir los puntos que miden las audiencias desde la toma de posesión de Rosa María Mateo hasta las últimas cifras. Esa línea traza una pendiente en todos y cada uno de los medios, canales y soportes de RTVE.

Por orden de responsabilidades habría que señalar en primer lugar a un Gobierno que accedió al poder denunciando la corrupción y las políticas de corte autoritario o antidemocráticas. Y que luego utilizó su poder para poner al frente de la CRTVE, de forma "provisional" a Rosa María Mateo y su equipo de adláteres. No olvidemos que la administradora única no pasa de ser una mera convidada de piedra a una mesa a la que llegó como cuarto o quinto plato, por no decir postre, para una silla que otros candidatos más astutos y mejor informados rechazaron.

ENSIMISMADA EN SU INCOMPETENCIA

El tiempo ha demostrado que ni su cualificación, ni su talante, ni su edad, ni su temperamental carácter exento de diplomacia, la hacen adecuada para el enorme desempeño de dirigir una gran empresa de comunicación audiovisual. Y menos de saber priorizar la condición ineludible y estatutaria de ofrecer inexcusablemente la transparencia que requiere el servicio público.

Su condición de enchufada ha trascendido tanto a su gestión que su currículum pasará a la historia con calificativos como caótica, desnortada y sectaria. La guinda del pastel ha sido su comunicado exculpatorio sobre el rótulo con el que uno de los contratados externos de Enric Hernández, procedentes de la política catalana, ha terminado de poner en la picota la ya muy desprestigiada línea informativa de RTVE.

Tenía que ocurrir. Ha sido la crónica de una muerte anunciada para una gestora que, encerrada en su torre de marfil, solo se deja llevar y aconsejar por las voces de su ego y su numerosa e interminable corte de estómagos agradecidos de organigrama que con sus calculados halagos le hacen sentirse elegantemente vestida a pesar de que como en el cuento, va desnuda.

Su falta de preparación, y la de su equipo, queda grabada en ese comunicado en el que para arreglar un desaguisado se pasa cien paradas al lado contrario.

Un incidente de este tipo solo puede afrontarse desde la legalidad. O sea, con la apertura de un expediente informativo que, a lo largo de un proceso auténticamente democrático y garantista, depure todas las responsabilidades hasta llegar a sanciones debidamente amparadas por el Convenio Colectivo.

En USO vamos a estar muy atentos a la evolución del expediente que se le incoe a la compañera cesada. Queremos saber los cargos que se le imputan. No queremos que esta crisis se cierre en falso con un hipócrita tirón de orejas (la ceso y la llevo a un cómodo rinconcito) o con una desproporcionada sanción.                                       

Para USO no debería ser necesario tener que recordar el artículo 20 de nuestra Constitución ni el Manual de Estilo aprobado unánimemente por un Consejo de Administración (¡qué tiempos aquellos!) ni la propia Ley de la Corporación RTVE, porque este tipo de “error” pudiera ser considerado como intromisión ilegítima, menoscabo del derecho al honor o quizá algo más grave, por tratarse de una menor. Visto lo visto, ha de ser temario imprescindible para los que quieran ingresar en la Corporación.

Nadie está focalizando la responsabilidad de Mónica López y de Lluis Guilera como dirección conjunta de “La Hora de La 1”. Si estos no son los responsables directos ¿quiénes son? Pero claro, son los protegidos de Enric, verdadero capo de la Corporación.

Solo un dirigente con ADN autoritario y dictatorial se atreve a anunciar ceses y despidos sin haber apurado las vías a las que obliga la prudencia, respetando las normas que nos rigen. Una auténtica demostración de puro analfabetismo a cerca del Estado de derecho.

COMO EL CABALLO DE ATILA

Doña Mateo sigue en el cargo a pesar de estar desautorizada por su forma de acceso, por las audiencias, por la descomunal deuda acumulada, por haber llevado a la RTVE a su mayor cota de desprestigio y ahora, por no saber gestionar con herramientas de Recursos Humanos una crisis desatada por trabajadores que dependen de usted y de su equipo de responsables. ¿Qué más necesita para darse cuenta de que su etapa al frente de la Corporación hace tiempo que ha llegado a su fin? De seguir por ese camino le acabaremos poniendo el mote de “Othar”, a cuyo lomo Atila iba dejando un erial a su paso. 

Sea como sea el daño ya está hecho. El pueblo ha hablado. Y habla cada día retirándonos su confianza y desconectando de nuestros servicios informativos. Desde que Doña Mateo está al frente RTVE hemos dejado de ser el referente que fuimos durante décadas. Una condena permanente revisable con la que la administradora única y su equipo nos castigan, y de la que todos queremos salir antes de que acabe en pena capital.

 

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