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España Directo se va por la puerta de atrás y con la cabeza muy alta.

Nos viene a la mente Sabina:

“De pronto me vi, como un perro de nadie, ladrando, a las puertas del cielo. Me dejó un neceser con agravios, la miel en los labios y escarcha en el pelo”. Así es exáctamente cómo se sienten los compañeros del programa, que se han enterado de esta decisión por radio macuto. 

 

Al más puro estilo feudal, esta dirección politizada y entregada a causas ajenas al interés de la sociedad y de los trabajadores, pega el cerrojazo a un programa histórico de la casa que además funciona y cumple a la perfección con lo que debe ser el servicio público de una televisión tan necesitada de esa cualidad: dar voz a todos los rincones de España y ser un instrumento de cohesión territorial.

 

Claro que, a lo mejor es precisamente ese, el problema que algunos tienen con la politizada Televisión Española. Para solventar este escollo, se cargan de un plumazo el programa para sustituirlo por otro ruinoso y externalizado, contenedor de insufrible propaganda. Y para que la obediencia sea total y el mensaje que emite RTVE sea el deseado, ponen el nuevo megáfono en manos de otra productora externa.

 

Así el daño es doble: por un lado las compañeras y compañeros de “España Directo”, algunos desde los Centros Territoriales y otros desde Madrid, ven con angustiosa incertidumbre su futuro inmediato y por otro la cadena termina de perder la poca audiencia que le quedaba en esa franja horaria.

 

¿Quién ha tomado esta decisión? Los de arriba, o sea, Enric y Rosa María “la Breve”. ¿Tan seguro lo tienen que ya saben los que van a estar en el Consejo de Administración y en la Presidencia? Parece un síntoma evidente de que van a seguir controlando políticamente ese órgano y por eso se pueden permitir avanzar con este tipo de tropelías. 

 

Lo tienen todo tan avanzado que ya saben que en abril España Directo cambia de Estudio para dejar espacio al nuevo decorado. Seguirán emitiendo durante un mes, que es el tiempo que necesitan para diseñarlo, producirlo y montarlo.

 

La audiencia, con mucha más inteligencia que paciencia ante tanta manipulación e información de parte, hace mucho que nos dio con la puerta en las narices: sólo nos ven los entregados a la causa del sesgo.

 

Y otra vez Sabina: “Lo nuestro duró, lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks”.