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RTVE, VÍCTIMA DE LA INTOLERANCIA

 

Después de un año la pandemia ha calado en todas las estructuras de la sociedad. Ya no se trata de una infección exclusivamente biológica, sino que sus efectos son notorios y palpables en la economía, en la psicología de las personas, y en los cambios en sus usos y costumbres. Como parte de la estructura social de nuestro país, CRTVE no es ajena a ese contagio. 

Rosa María Mateo, y lo que emana de ella, ya demostró lo grande que le venía la Corporación, absolutamente superada por las circunstancias. Llegó al cargo en un ejercicio de arbitrariedad política impropia de una democracia, disimulado bajo el camuflaje de "provisional". Una coartada diseñada por los mismos que promovieron la solución del Concurso Público que dos años después han sido incapaces de culminar y que amenaza con eternizarse; uno de los candidatos, Miguel Ángel Sacaluga, ha afirmado en sede parlamentaria que va a solicitar el amparo del Tribunal Constitucional, mientras otros preparan querellas por daños y perjuicios tras haberse alterado descaradamente el procedimiento legalmente aprobado con un tribunal formado por profesionales nombrados por el Congreso. ¿Conseguiremos un Consejo de Administración antes de finalizar este año? ¿O tal vez les conviene a algunos grupos políticos que nombran administradores únicos prolongar sine die el concurso porqué así nadie les fiscaliza?

EL ANTIPERIODISMO COMO DOGMA

RTVE está enferma, y sufre las consecuencias de la pandemia con el abandono de las audiencias. Día sí, día no, se nos inscribe en titulares con palabras como “descalabro” como el del directo de la toma de posesión de Biden, donde una profesional del equipo de Enric Hernández nos puso a todos en ridículo dando la espalda a las cámaras mientras se dedicaba a hacerse “selfies” con la comitiva de fondo, comparándose con una “reporterilla joven”. 

Un sutil amotinamiento que se ha saldado como si nada hubiera ocurrido como prueba palpable del sectarismo que impera en las altas esferas de nuestra empresa. ¿A quién le extraña que los espectadores nos hayan desplazado a la quinta opción informativa? 

Y esto se consiente por qué ¿dónde están definidas las funciones de las categorías? Ahora las categorías son ocupaciones tipo/ámbito ocupacional. Pero ¿Dónde vienen definidas? ¿Hay algún acuerdo de la representación legal de los trabajadores con la dirección de la Corporación que les permita hacer lo que quieran con  nosotros? Pues  la respuesta es no, la última vez que en convenio se definieron las categorías y sus funciones fue en el XVI Convenio del Ente Público RTVE. Casi nada.

Aquí va otra. Uno de nuestros compañeros, periodista consagrado, vive muy cerca del edificio que explotó en la Calle Toledo de Madrid. Saltó de su silla “smartphone” en mano, y fue el primer profesional de RTVE en llegar a lugar del suceso. Grabó vídeos y grabó entrevistas, es decir, puso en práctica eso del periodismo multimedia. Tras ofrecerse a la Dirección del “24 Horas” se despreció su intervención. Ese es el concepto de servicio público de Cristina Ónega, por cuyas venas, se supone, corre el periodismo. Una acción impropia por sectaria y de mala praxis profesional, que roza con la prevaricación, y que moralmente la desacredita tanto como profesional como de servidora pública.

Y vamos para bingo. En un alarde de manipulación se ha emitido “La vida sigue” en Documentos TV, histórico programa consagrado de nuestra televisión. Es evidente que el programa no ha gustado a los jefecillos de informativos y que, por eso, han incrustado al inicio del mismo una garrapata de 5’44 minutos (un panfleto que nada tiene que ver con el trabajo realizado por los trabajadores del programa). Suponemos que el Consejo de Informativos, aunque esté en transición, actúe de facto y denuncie públicamente esta tropelía que va contra el más mínimo sentido de la independencia profesional.

Y hablando del Consejo de Informativos, es cuando menos “curioso” que no se permita presentarse a la reelección a uno de los miembros del actual Consejo porque no figura en el censo ¿Como es esto posible? Llegar a este extremo es la prueba de que se actúa deliberadamente contra la pluralidad interna. Ya no se puede confiar en nada.

 

 

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