• fronton web lazo
Imprimir

la sangría que no cesa

 

La Corporación RTVE no debe de basar sus decisiones de programación exclusivamente en los índices de audiencia. Como medio público de comunicación estamos obligados a facilitar otro tipo de contenidos diferenciado del que ofrecen las empresas que viven de la publicidad. Esa fue la justificación para quitarnos los ingresos que generábamos por emitir publicidad.

La Ley 17/2006 de la Radio y la Televisión de titularidad estatal establece que el objetivo de la misma es dotarnos de un régimen jurídico que garantice su independencia, neutralidad y objetividad y que establezca estructuras organizativas y un modelo de financiación que nos permita cumplir nuestra tarea de servicio público con eficacia, calidad y reconocimiento público.

Esta Ley también confirma el carácter de servicio público de la Corporación, con el objetivo de conciliar la rentabilidad social que debe inspirar su actividad, con la necesidad de dirigirse a la más amplia audiencia en su programación, atendiendo asimismo a fines sociales, educativos e integradores

En un año especialmente complicado por el Covid-19, donde los ciudadanos han demando abundante información y análisis de la situación, donde cada Comunidad ha adoptado decisiones diferentes y donde es imprescindible saber qué se puede hacer y qué no, en cada una de ellas. En una situación como esta, la Corporación no cumple con la Ley. Es evidente que la ciudadanía busca la información en otras cadenas y emisoras de radio.

La pregunta que se deberían estar haciendo nuestros máximos responsables es ¿Por qué? Y parece que o la respuesta no les importa o no tienen ni idea de cómo revertir esta situación o, por lo menos, parar esta sangría constante de audiencias.

La ciudadanía quiere justo lo contrario de lo que estamos ofreciendo. Quieren menos sectarismo, menos apología y más rigor, objetividad, neutralidad e independencia de los poderes públicos.

Lamentable son una vez más los indices de audiencias de TVE, que sólo alcanzan el 9’2% en el mes de Noviembre consolidando así el descenso en la elección de los espectadores.

Lamentable es el dato que hemos conocido hoy del EGM en su segunda ola del año para Radio Nacional de España. 970.000 oyentes con una caída de 245.000 respecto de la primera ola y un 20’2% de perdida. 

Que no debamos depender de las audiencias no significa que podamos prescindir de ellas totalmente porque son un indicativo básico de nuestro Servicio Público. ¿De qué sirve un servicio público si no tiene público? Datos todos ellos preocupantes y que nos ponen al límite de ser significativos, necesarios y relevantes para la ciudadanía. 

RTVE debe de recuperar la confianza de los ciudadanos 

y esta Dirección no está cualificada para ello.

Escribir un comentario



Anti-spam: complete the taskJoomla CAPTCHA