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CAOS Y COVID EN TORRESPAÑA

 

Lo que está pasando en Torrespaña con la pandemia no tiene nombre, pero sí apellidos. Se llama caos e incompetencia de la dirección, hasta el punto de que hay compañeros afectados que ya han contactado con abogados para presentar querellas criminales contra algunos directivos. 

Vamos a olvidar que se llegó muy tarde a la aplicación y distribución de los EPI's, en medio de graves contradicciones como la de negar la necesidad de unas mascarillas que el tiempo ha demostrado indispensables y que ahora son totalmente obligatorias. 

No vamos a entrar tampoco en que los dispensadores de hidroalcohol están atascados la mayoría del tiempo, debido a que no son los adecuados para la dispensación de un líquido que supera la densidad para el que estaban diseñados, con lo fácil que habría sido ponerlos automáticos. Tampoco vamos a entrar en la irresponsabilidad del seguimiento y pruebas PCR a los compañeros que fueron señalados por los contagiados por contacto directo.

IRRESPONSABILIDADES EN CADENA

No es de recibo que la dirección obligue a acudir al trabajo a una compañera esposa de otro trabajador, al día siguiente de que este haya dado positivo y lo haya comunicado a Salud Laboral. 

No es de recibo que una dirigente sindical se entere del positivo de un compañero antes que el propio interesado. Es Un supuesto delito de filtración de datos confidenciales. 

No es de recibo que los responsables de prevención sanitarios no avisaran ni hicieran seguimiento/cuarentena y PCR tras recibir el nombre de compañeros que, como detalle, estuvieron comiendo palomitas de la misma bolsa de un colega que al día siguiente dio positivo. 

Tampoco es de recibo que la semana pasada un compañero esté trabajando contagiado y pase dos días tiritando por la fiebre en su puesto de trabajo, hasta que sus compañeros dieron el grito de alarma. Resultado: nueve compañeros obligados a entrar en cuarentena preventiva en plenas vacaciones creando un caos técnico que no se pudo cubrir ni con los que estaban de guardia. 

Algunas preguntas importantes: ¿Cómo pudo este trabajador estando con fiebre pasar el test de temperatura de los controles de seguridad de Torrespaña? ¿Se ha incluído a su pareja, también compañera nuestra, en el grupo de cuarentena o tendrá que trabajar como en el caso citado anteriormente? ¿Se han desinfectado correctamente todas las dependencias en las que estuvo y recorrieron nuestros compañeros infectados? ¿Se ha hecho el rastreo adecuado para saber con quienes se encontraron en los pasillos, en las máquinas de café y los cuartos y estudios en los que trabajaron? 

La respuesta, según nos cuentan los testigos directos es: NO, NO, OTRA VEZ NO Y DE NUEVO NO. Se está jugando a la ruleta rusa con la seguridad y la salud de todo el colectivo. 

TERMÓMETROS DEL “TODO A CIEN”

Es evidente que los termómetros de los que dispone el personal de seguridad han fallado estrepitosamente. El problema es que todas estas anécdotas” ponen de manifiesto que las medidas implementadas hacen agua. Que no son fiables y que al ir a trabajar presencialmente se tiene la sensación de absoluta inseguridad. 

Nos consta que hay compañeros recopilando datos y pruebas y puede que al final de esto lluevan las querellas (civiles o criminales) en busca de la depuración de responsabilidades porque la Covid les han dejado secuelas, quizá permanentes, en su organismo. 

Llegado el momento, esos compañeros siempre encontrarán en USO el respaldo, apoyo y asistencia legal que necesiten. Queda dicho. Que cada palo aguante su vela. 

USO exige una vez más que se realicen pruebas PCR a todos los compañeros que están trabajando en presencial, y también a todos los que se vayan incorporando hasta ese 50 % de la plantilla que la dirección pretende que esté “en presencial" a partir de septiembre, como nos informó en su día.

 

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