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Silencio

 

En USO hemos dejado pasar un tiempo más que prudencial para comprobar si alguien asumía responsabilidades y si el control que debe hacer la dirección de la CRTVE sobre la gestión realmente se hace y sirve para algo. Pero no.

El pasado 14 de febrero Radio Nacional de España enmudeció en el territorio nacional por casi dos horas. El mayor corte de su historia. La interrupción de las señales duró 32 minutos en Madrid y 86 a nivel nacional (desde las 10:41 hasta las 12:07). Precisamente en la franja de mayor consumo de radio en España. Una caída así debería haber generado un gran revuelo. Otro síntoma más de la salud de la CRTVE como Servicio Público y del celo de sus directivos.

UNA CATÁSTROFE PREVISTA

El problema se produjo a consecuencia de un fallo en el transporte de las señales desde los centros de producción a los centros emisores. RNE emitía correctamente pero no llegaba la señal a los oyentes. Una tarea puesta en manos de la empresa privada Cellnex, sustituta de Abertis que, a su vez, tomó el testigo de Retevisión. Y antes, durante gran parte de nuestra historia, el servicio lo hizo y nunca falló la Red propia de RTVE.

El desastre se veía venir desde que, a finales del 2016, la actual dirección de RTVE desmanteló la red terrestre y de satélite con la que contaba RNE pese a que siempre había funcionado con gran fiabilidad y seguridad. La eliminación de sistemas complementarios que siempre sostuvieron las señales de RNE se ejecutó en tres pasos:

El primero consistió en la supresión de la capacidad satelital que se empleaba hasta 2017 para la distribución de las señales de RNE a todo el territorio nacional. Le siguió la eliminación de las cabeceras de satélite empleadas hasta 2017 para subir las diferentes señales de RNE. Y después se prescindió de los radioenlaces terrestres que llevaban la señal de RNE hasta los centros emisores.

Con estas tres decisiones la dirección se cargó de un plumazo la red de transporte de señales desde los centros de producción a los centros emisores para pasar a depender exclusivamente de la distribución vía satélite a cargo de Cellnex, que ha impuesto un modelo de distribución de las señales radiofónicas a su beneficio. Y nadie de la dirección parece estar supervisando adecuadamente su cumplimiento. Lo peor es que esta situación puede volver a repetirse en el futuro.

CONSECUENCIAS NEFASTAS DE LA EXTERNALIZACIÓN

La prueba de esa incompetencia es que el corte de distribución de señales no afectó a los programas de TVE que fluyen por la misma red junto a los de radio.

¿Por qué falla para la radio y no para le tele? Y por qué con el actual sistema no existe una vía alternativa para la distribución de los programas nacionales y territoriales.

El actual diseño de ingeniería ha dejado a los dispositivos vigilantes de señal de los transmisores (UCA's que distinguen entre dos señales) sin posibilidad de seleccionar una emisión alternativa que evite que se vaya 'a silencio'.

En USO exigimos que se revise y corrija este deficiente modelo de distribución y transporte de señales. Así como el rediseño de la gestión de toda la red de RNE para que vuelva a las manos de la CRTVE, de donde nunca debió salir. Y máxime cuando son señales de carácter crítico para el Estado como certifica que la infraestructura de telecomunicaciones de la CRTVE haya sido incluida en el CNPIC (Centro Nacional de Protección de Infraestructuras Críticas) como servicio de base ante cualquier tipo de desastre. Visto lo visto, no cumplimos con los requisitos necesarios para salvaguardar, en caso de necesidad, la seguridad de todos los españoles.

USO, queremos ser tu sindicato.

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