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Adiós, Echenique

Echenique fue nombrado presidente el 28 de junio de 2012. Hoy abandona el cargo, y con él ya son ocho los últimos máximos responsables de RTVE que renuncian antes de cumplir los tres años de mandato.

En el fondo de esta decisión está la exigencia del Gobierno de nuevos planes de reducción del gasto ¡MÁS! Cuando ya se han reducido un 25% los CECOS y 28’5 millones la masa salarial. Este esfuerzo, por parte de los trabajadores, es a cambio de la garantía de empleo y del mantenimiento de la estructura territorial. USO no va a ceder nada sobre este tema. Los trabajadores votaron, el presidente de la Corporación firmó y la mayoría de la representación sindical también, y está publicado en el BOE con todos los beneplácitos.

La situación financiera es insuficiente gracias a los recortes del Gobierno y a la reducción de las aportaciones de los operadores de telecomunicaciones y de las cadenas de televisión en un 40%. Estas son las fuentes de financiación de RTVE, ya que durante el mandato socialista de Zapatero se eliminó la publicidad de nuestra cadena impidiendo con ello, el poder disponer de recursos económicos complementarios, favoreciendo a cadenas privadas cuyo objetivo único es el mayor de los beneficios económicos.

Y ahora ¿QUÉ?

Es el Consejo de Administración quien nombra al Presidente, por lo tanto, el próximo mandatario tiene que salir forzosamente de ese órgano. Y con urgencia. No se puede repetir la situación generada por la dimisión de Oliart. 13 meses sin un Presidente ejecutivo es inadmisible, y más en estos momentos de grave crisis financiera, grave crisis institucional y grave crisis de audiencias.

Tenemos una norma legal y un marco jurídico que nos obliga a dar un Servicio Público claramente definido y que el Gobierno actual del PP está omitiendo de forma consciente.

El nuevo Presidente, sea quien sea, tiene que saber motivar y con sensibilidad por lo público. Que conozca las peculiaridades de RTVE. Que sepa llegar a acuerdos y pactar, con habilidades de comunicación y espíritu de rendir cuentas de manera transparente.

La Corporación RTVE se enfrenta, y por tanto los trabajadores también, a la situación más crítica jamás vivida con consecuencias imprevisibles.