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Pretenden instalar el catastrofismo en RNE

La recogida de firmas llevada a cabo entre la plantilla de RNE en contra de la nueva programación de Radio 5, se ha producido incluso antes de su puesta en marcha. No se permite ningún margen ni se espera a comprobar qué resultado se obtiene. Se está actuando desde un prejuicio absoluto. Resulta paradójico que esto lo hagan personas que dicen estar abiertas a nuevas tendencias, modas y que no están ancladas en el pasado.

A USO, lo que más nos preocupa, como venimos diciendo repetidamente, es que este tipo de actuaciones, que buscan una gran repercusión en los medios de comunicación, perjudican seriamente la imagen de nuestra empresa, y por ende, de todos los trabajadores.

Esta recogida de firmas ha sido un acto legal pero no ético, al estar presidido por una interesada falta de información acerca de sus reales objetivos propagandísticos y espurios, contrarios al interés de la empresa y de los trabajadores, DE TODOS, incluidos los firmantes; algunos a sabiendas de que cuanto peor, mejor, y otros hábilmente manipulados (cuando no directamente engañados) para contribuir a la causa.

Legal pero no ético.

Vamos a los hechos: de la segunda ola de 2005 del EGM a la primera de 2008, Radio Nacional de España perdió 533.000 oyentes, y en aquel momento nadie se rasgó las vestiduras ni nadie puso en duda su viabilidad futura. La realidad es que ahora tiene más oyentes que en aquel momento y a pesar de ello, algunos quieren dar a entender que estamos al borde de la desaparición.

Otro dato, en la segunda ola de 2007 se perdieron 242.000 oyentes, lo que representó un porcentaje de caída mayor que el de la última ola (la primera de 2013). En aquel momento, tampoco se hicieron notar los agoreros que tanto proliferan en la actualidad.

USO, siguiendo nuestra línea de actuación, no permitirá, bajo ninguna circunstancia, la pérdida de calidad e independencia de la radio pública. Estamos vigilantes ante cualquier desmán que vaya en contra del interés de la empresa y de todos y cada uno de sus trabajadores. Pero en nuestra defensa de la empresa nos basamos en hechos y nunca en percepciones, sensaciones, impresiones o interpretaciones.

Sembrar la sospecha, extender la calumnia, jugar gratuitamente con la reputación de compañeros y ensuciar las relaciones profesionales no serán nunca tareas en las que este sindicato colabore.

No puede tolerarse, bajo ninguna razón, el capricho, la demagogia y el interés particular. Las maniobras rastreras son un impedimento para conseguir el objetivo del bien general.

 Juzgar un proyecto antes de su puesta en marcha es un prejuicio.

Ese no es el camino.

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