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RTVE esta en QUIEBRA

No tiene otra explicación. Nuestra empresa está ahorrando recursos económicos allí donde puede y no duda en hacerlo. Nos explicamos.

Desde hace unos dos meses los compañeros que tienen que realizar retransmisiones y para ello mueven su coche, han visto como el criterio del kilometraje que cobran por ello, que hasta ahora era por el camino más rápido, esto es, fundamentalmente por autopistas y carreteras con buen firme, ha cambiado. Ahora la empresa ha decidido que sea por el camino más corto, y en muchas ocasiones superando la jornada legal máxima, aunque esto les obligue a realizar travesías por carreteras comarcales, sin importar el peligro que ello supone para su Seguridad y para la certeza de que dicha retransmisión va a ser posible porque todos los efectivos han logrado llegar a tiempo. Como ha denunciado USO al Inspector de Trabajo en varias ocasiones, a través del Comité de Seguridad y Salud Laboral de TVE Madrid.

¿Qué se ahorra la empresa con esta política? ¿20 euros por trabajador y retransmisión?  ¿Ese dinero justifica el incremento del riesgo para el trabajador? ¿Acaso no escuchan al Director General de Tráfico diciendo que es en esas carreteras donde se produce el mayor número de siniestros con resultado de muerte? ¿Alguien valora la vida de los trabajadores? Si sucede algún percance ¿qué jefe se va a hacer responsable? 

Pero aquí no acaba la cosa, vamos a refrescar los derechos y deberes de los trabajadores que realizan el complemento de disponibilidad, aquellos que en su día fueron del 22% y del 30% del salario porque la tabla reflejaba esa proporcionalidad, y no como ahora que son cantidades desvinculadas del mismo. ¿A qué nos suena? 

Los que cobran la disponibilidad A (22) tienen que realizar jornada laboral de 35 horas semanales, computadas en

cinco días, incluyendo festivos. Podrá ser desigual la duración de la jornada, no pudiendo ser menos de 4 horas ni más de 9. Lógicamente, entre el termino de una jornada y el inicio de la siguiente tiene que mediar, como mínimo doce horas. Las alteraciones de jornada deben comunicarse con una antelación mínima de 24 horas. Cada cinco días festivos trabajados, incluyendo sábados, se genera el derecho a disfrutar de un día extra de descanso. Y cada trabajador debe conocer la modalidad de la disponibilidad antes de empezar el mes. No tiene porque realizar horas extras.

 Los que cobran la disponibilidad B (30) difieren de la anterior en que pueden prestar su trabajo durante 6 días a la semana, incluyendo festivos, realizando una jornada laboral semanal comprendida entre las 35 y las 40 horas. La jornada de 6 días solo es exigible durante la mitad del tiempo de aplicación del complemento, esto es, dos semanas. 

 Bien, esto es Convenio, el vigente, y que USO sepa, no ha variado nada del mismo. Pues la dirección, en su afán de gestionar los escasos recursos de que dispone, debe ser que 1200 millones de euros no son suficientes, ha empezado a aplicar desde julio (con lo que será visible en la nómina de septiembre, pero como viene con paga, casi nadie se dará cuenta hasta octubre –unos craks estos chicos-), un coeficiente corrector a los días de disponibilidad y polivalencia.

Este coeficiente lo han calculado en base a los días naturales de plus que se pagan por cada día laborable que se trabaja, haciendo la media anual.

Para ello han decidido que en un año se pagan 324 días como máximo de un plus. Como el año tiene 365, descuentan los 24 días de vacaciones y los 4 días de asuntos propios y los 14 de festividades nacionales, autonómicas y locales.

En un año hay 223 días laborables, que son 365 días del año menos 104 sábados y domingos, menos 14 festivos, menos 24 días de vacaciones.

Entonces, para sacar ese coeficiente dividen los 324 días entre 223, con los que les sale 1’45, que es el porcentaje que se debe descontar del plus, según ellos, por cada día laborable que se deja de trabajar. 

Esto es, si dejas de trabajar 1 día te descuentan 1 día (1’45), pero si dejas de trabajar 2 días en el mes, te descuentan 3 (2’90). Este coeficiente es válido para aquellos que trabajan de lunes a viernes, pero se “adapta” para aquellos que tienen otro tipo de jornadas, por ejemplo, los compañeros del fin de semana que trabajan 11’40 horas los viernes, sábados y domingos. Para ellos su coeficiente es de 2’36.

Hasta aquí la forma de actuar/sisar desde julio de la dirección para con los trabajadores que cobran disponibilidad y/o polivalencia.

Concluyendo: Ahora hay que hacer cesáreas a las embarazadas para que los niños nazcan cuando el padre tenga jornada de descanso, porque sino, el niño en vez de venir con un pan debajo del brazo vendrá con un mendrugo mohoso.

Esto, además discrimina a aquellos compañeros que tienen el derecho a disfrutar de los días de vacaciones por más de veinte años trabajados en la empresa. Los que los han disfrutado antes de julio no han sufrido ninguna pérdida, pero los que estén pendientes de hacerlo, acaban de perder 22 días por cada quince de vacaciones.

Nos surgen algunas preguntas. Si un compañero tiene la desgracia de sufrir una enfermedad de 20 días, los otros 10 días del mes ¿tiene que hacer la disponibilidad o polivalencia, pero sólo va a cobrar UN día el complemento B? ¿Tiene que hacer unas 7 horas extra para que la empresa pague UN día? ¿Y sí primero las trabaja y después cae enfermo, que sucede? Y si en vez de 20 se está, desgraciadamente 21, haciendo las horas extras se cobra solo la disponibilidad A. 

Alguien puede pensar que cuando esto suceda no hará hora extra alguna, porque no se le va a compensar, necesidades del servicio aparte. ¿Pretenden con esto eliminar la disponibilidad? Sólo falta que con está formula mágica el resultado sea negativo y el trabajador tenga que recuperar al mes siguiente.

Todo esto, repetimos, sin el conocimiento formal por parte de USO. No sabemos si los demás sindicatos son conocedores de estos criterios y de esta aplicación, pero sino es así, como es una modificación sustancial de las condiciones laborales, estaremos a su lado para interponer Conflicto Colectivo.

Es sorprendente lo que idean estos Directivos Becarios Contratados, aplicando técnicas económicas taylorianas en el principio del siglo XXI. Claro que todavía son repetidores de primero de carrera. Unos fenómenos que serán recordados eternamente cuando se marchen. Ojala no tarden mucho